25 años del Citroën Xsara Picasso

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Corría el año 2001 cuando Citroën volvía a desafiar al mercado con una propuesta que escapaba de lo convencional. La primera generación del Xsara Picasso no solo redefinió el concepto de monovolumen compacto, sino que también dejó una huella profunda en la industria automotriz argentina. A 25 años de su lanzamiento, el modelo sigue siendo sinónimo de creatividad, innovación y una forma distinta de entender el auto.

 

Un diseño pensado desde adentro

Lejos de las líneas rígidas que dominaban la escena, el Xsara Picasso apostó por superficies amplias, siluetas suaves y una obsesión clara: maximizar la habitabilidad. Su interior luminoso y espacioso respondía a la histórica búsqueda de Citroën por el bienestar a bordo. El nombre, por supuesto, no fue casual: evocaba el espíritu del pintor y escultor Pablo Picasso para reforzar el vínculo entre arte, innovación y diseño, algo que se hacía evidente en las versiones SX y Exclusive.

El mercado internacional lo reconoció rápido. Fue distinguido como “Mejor Automóvil Europeo” en Italia y “Auto del Año” en España y Polonia, credenciales que respaldaban una fórmula que en Argentina también iba a dar resultados contundentes.

 

 

Bajo el capó, el Xsara Picasso ofrecía opciones para distintos perfiles de usuario. El motor 2.0 16V de 138 CV se destacaba por su rendimiento y durabilidad, con un escalonamiento de marchas que potenciaba la sensación de potencia, disponible tanto con caja manual como automática. Más adelante, se sumaron dos alternativas que ampliaron su llegada: un 1.6 de 110 CV y el reconocido 2.0 HDi de 90 CV, valorado por su torque, confiabilidad y una autonomía que lo posicionó como favorito entre los que buscaban eficiencia sin resignar prestaciones.

 

Equipamiento que se adelantó a su tiempo

El Xsara Picasso llegó con una lista de serie que en esa época era poco común. El climatizador automático bi-zona, con dos evaporadores y comandos independientes, marcaba diferencia en confort. Afuera, los amplios laterales y los espejos color carrocería le daban una presencia distintiva. Adentro, la apuesta era por una estética oscura con tapizados bicolores en gris y terciopelo.

 

 

Pero lo que realmente llamaba la atención era la disposición de los comandos: el tablero digital central y la palanca de cambios en posición elevada generaban una experiencia de manejo diferente, más descontracturada. Y si de espacio se trataba, el baúl de 550 litros era el más grande de su categoría en ese momento, un dato que hablaba de su vocación familiar y funcional.

 

La actualización que consolidó su éxito en el país

En Argentina, donde se vendieron más de 24 mil unidades, el modelo tuvo un rediseño clave en 2007. La actualización incluyó un nuevo frontal, paragolpes de mayor volumen y terminaciones interiores en Gris Tramontane. El panel de líneas horizontales acentuaba la sensación de amplitud, potenciada por la generosa superficie vidriada que siempre caracterizó al modelo.

La practicidad también tuvo su capítulo: el vehículo sumó hasta 15 litros en espacios portaobjetos, compartimentos en la consola central, portabotellas de 1,5 litros y posavasos en cada puerta. Pequeños detalles que hacían la diferencia en el día a día.

 

 

Hoy, a 25 años de su lanzamiento, el Citroën Xsara Picasso sigue siendo un referente en la historia de la marca y de la industria argentina. No fue solo un auto exitoso en ventas: fue la demostración de que es posible combinar diseño, confort, inteligencia espacial y una mirada audaz. Fiel al ADN de Citroën, supo pensar el automóvil de una manera diferente, y por eso todavía se lo recuerda como lo que fue: un verdadero ícono.

 

 

 

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