Aftermarket argentino, el negocio detrás de los autos que no se jubilan
El mercado de los repuestos automotrices en la Argentina vive un momento bisagra. Lejos de ser un rubro estático, el segmento del aftermarket se convirtió en un gigante que este año alcanzará los USD 7.824 millones, según un informe especializado. Y la proyección no se detiene: para 2034, las estimaciones hablan de una facturación que podría superar los USD 10.837 millones.
“La logística en postventa tiene una dinámica propia. Trabajamos con múltiples puntos de entrega, volúmenes variables y una demanda que puede cambiar de manera significativa en períodos cortos. El desafío es sostener la cobertura nacional y evitar quiebres de stock que impacten en talleres y concesionarias”, explica Leandro Bartolomeo, Gerente de División Automotriz de Celsur.
El negocio de los repuestos ya no es solo vender piezas
¿El motor de este crecimiento? Básicamente, dos factores que se combinan: por un lado, el parque automotor no para de crecer; por el otro, los autos que circulan son cada vez más viejos. Esta ecuación simple tiene una consecuencia directa: más vehículos en uso durante más tiempo, lo que multiplica la necesidad de mantenimiento y reposición de piezas.

Este boom no solo representa una oportunidad para talleres y concesionarias, sino que está redefiniendo las reglas del juego en toda la cadena de suministro. El centro del tablero ahora lo ocupa la logística de postventa.
“En el mercado de reposición, la agilidad es clave. Para responder a esa demanda organizamos esquemas de distribución regional, planificación anticipada y trazabilidad de carga que permiten sostener entregas frecuentes y previsibilidad en todo el país”, agregan desde Celsur.
El tiempo es el nuevo lujo del aftermarket
Cuando un auto entra al taller, cada minuto que pasa parado cuenta. Por eso, la distribución de autopartes dejó de ser un simple trámite administrativo. A diferencia de la logística que abastece a las fábricas (que trabaja con grandes volúmenes y plazos pautados), la logística de reposición es un servicio de alta sensibilidad. Los pedidos son más fragmentados, más frecuentes y, sobre todo, urgentes.

Una demora en la entrega de un repuesto no es un inconveniente menor: es un vehículo que no se repara, un cliente insatisfecho y un taller que pierde productividad. En un escenario donde, por el valor de las unidades 0km, reparar pasó a ser la opción más viable para muchos, la eficiencia en la distribución se convierte en un factor estratégico clave.
En definitiva, el negocio ya no termina cuando la pieza sale de la fábrica. La verdadera competencia se libra en las calles y rutas del país, en la capacidad de tener el repuesto justo a tiempo. La logística de postventa dejó de ser un engranaje operativo para transformarse en el corazón del negocio automotriz.
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