Rolls-Royce Phantom, el lujo artesanal con nácar de abulón

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Rolls-Royce sostiene que un colibrí puede dar una lección de paciencia a cualquier fabricante de autos. Esa premisa guió la creación del Phantom Hummingbird, un Extended de ejemplar único encargado por un cliente como tributo a su mujer. Se trata del primer vehículo de la marca construido con marquetería de nácar de abulón.

El material no se trabaja como una chapa de madera. Resulta quebradizo y su tonalidad varía según el ángulo desde donde se observe. Los artesanos de la casa británica invirtieron más de nueve meses en dominar el corte y el encastre antes de que la composición final tomara forma en 45 horas.

 

Un interior Bespoke que marca una nueva etapa

El pedido se canalizó a través de Private Office Dubai, el centro que coordina las creaciones más personales y exclusivas de la firma. El planteo del vehículo pedía un coche construido por completo alrededor del recuerdo de una mujer.

Rolls-Royce ya había llevado lejos la personalización con el Phantom Project Nightingale, y el Hummingbird sigue esa misma lógica: dejar que la historia de un cliente marque todo el desarrollo. Integrar materiales naturales en un habitáculo de este tipo exige tiempo para alcanzar el resultado buscado.

 

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Land Rover también apeló a acabados poco habituales, como la pintura Range Rover SV Pearl Lustre, con una intención similar: trasladar efectos iridiscentes inspirados en la naturaleza al interior o al exterior de un vehículo de producción. El abulón va un paso más allá, porque no existen dos conchas que reflejen la luz de manera idéntica.

El coche se basa en la carrocería del Phantom Extended: mide 5,98 metros de largo y tiene una distancia entre ejes de 3,77 metros.

 

El colibrí, pieza por pieza

Cada motivo del colibrí en las mesas tipo picnic y en el panel Rear Waterfall está compuesto por 53 piezas individuales de nácar, ajustadas para que las alas del ave capten la luz de forma distinta según el asiento desde el que se miren. Un motivo botánico complementario emplea 84 piezas para formar las flores que el colibrí parece visitar.

 

 

La marca eligió el colibrí al describirlo como «un símbolo de alegría, resiliencia y de la capacidad de encontrar belleza en cada momento». La frase, en otro contexto, podría sonar a texto publicitario, pero acá está atada a un regalo real para una persona real.

 

Exterior y mecánica del Phantom Hummingbird

Afuera, el Hummingbird luce una carrocería bitono en Wildberry y White Sands, con un gráfico de colibrí pintado a mano que replica la marquetería del habitáculo. Es un caso poco frecuente en el que la obra exterior y el trabajo artesanal interno cuentan, literalmente, la misma historia.

 

 

Vale recordar que el Phantom emplea un motor V12 biturbo de 6,75 litros que desarrolla 571 CV y 900 Nm de par máximo. La transmisión automática de origen ZF envía la fuerza al tren trasero, que puede ser directriz.

 

 

 

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