Kawasaki apuesta al hidrógeno

Kawasaki

Kawasaki viene experimentando desde hace un tiempo con motos propulsadas por hidrógeno y hay que reconocerle el mérito, sostiene una apuesta que todavía genera más preguntas que respuestas. Su prototipo Ninja a hidrógeno demostró que la combustión interna no tiene por qué desaparecer en un mundo que busca un transporte más limpio.

Pero hay un problema incómodo. No se puede ir con una de estas motos a la estación de servicio del barrio y pedir que llenen el tanque. Ahí es donde entra en juego la última movida de la compañía.

 

Kawasaki Heavy Industries y Transgaz

Kawasaki Heavy Industries se asoció con Transgaz, el operador rumano de transporte de gas natural, para explorar la infraestructura de transporte de hidrógeno. La colaboración se centra en el traslado del combustible a través de gasoductos, y la tecnología de compresores de Kawasaki cumple un rol central.

 

Kawasaki

 

Se trata de ingeniería industrial, lejos de lo que es una moto, pero ataca uno de los mayores dolores de cabeza del hidrógeno: llevar el combustible desde donde se produce hasta donde alguien realmente puede usarlo.

 

Por qué el hidrógeno es tan difícil de manejar

El hidrógeno no es sencillo en materia de almacenamiento y transporte. Es increíblemente liviano, exige equipamiento especializado y plantea desafíos de infraestructura que hacen que la distribución convencional de nafta parezca casi sospechosamente cómoda.

 

Kawasaki

 

El prototipo Ninja H2 SX de Kawasaki, propulsado por hidrógeno, puede ser una máquina impresionante. Pero ese logro pierde buena parte de su utilidad cuando el suministro más cercano es una instalación industrial y no una estación de servicio.

 

Una estrategia que excede las motos

Lo interesante es que Kawasaki no encara el hidrógeno solo como fabricante de motocicletas. Su empresa matriz lleva tiempo desarrollando tecnologías vinculadas al hidrógeno en varios sectores, incluidos producción, transporte y almacenamiento. La colaboración con Rumanía encaja en esa estrategia más amplia, donde las motos son apenas una de las posibles aplicaciones de un ecosistema energético que la firma espera volver comercialmente viable con el tiempo.

 

Kawasaki

 

Claro que hay una diferencia sustancial entre transportar hidrógeno por tuberías industriales y ponerlo a disposición de los motociclistas de a pie. Este acuerdo no significa que las estaciones de servicio de hidrógeno vayan a multiplicarse por Europa, ni mucho menos por tu ruta favorita de los domingos. Tampoco implica que la Ninja a hidrógeno esté cerca de llegar a un concesionario.

 

El panorama general, baterías vs. hidrógeno

Aun así, vale la pena mirar el contexto. Mientras las motos eléctricas a batería siguen lidiando con los conocidos problemas de autonomía, recarga, peso y costo, la combustión de hidrógeno ofrece otra posible vía de futuro.

Podría conservar gran parte del carácter mecánico que los motociclistas asocian con los motores tradicionales, aunque producir hidrógeno limpio de forma eficiente y distribuirlo a un precio accesible sigue siendo un obstáculo enorme.

 

Kawasaki

 

Y quizá esa sea la parte más interesante de la obsesión de Kawasaki por el hidrógeno. La empresa no solo intenta inventar un tipo distinto de motocicleta: contribuye a desarrollar los sistemas industriales que podrían convertir el hidrógeno en un combustible práctico. Nadie sabe con certeza si las motos llegarán a ser una parte significativa de esa ecuación, pero al menos Kawasaki entiende que fabricar la moto es solo la mitad del camino.

 

 

 

Para enterarte de más novedades, no dejes de leer nuestras notas, de ver AUTOFANS TV en nuestro canal de Youtube. Además seguinos en INSTAGRAM y FACEBOOK para no perderte nada sobre las novedades del segmento automotor de Argentina y el mundo.