smart #2, el biplaza que se anima a seguir siendo chiquito
Algunos coches revolucionan el mercado; otros inventan segmentos. El primer smart pertenecía a esta última categoría: dos plazas, dimensiones extremadamente compactas y una carrocería que parecía diseñada según las reglas de un objeto de diseño más que las de un automóvil tradicional.
Casi 30 años después, el smart #2 retoma esa fórmula en un mundo muy diferente. La marca creció, incluso en el tamaño de sus vehículos, mientras que las opciones de movilidad ultracompactas se multiplicaron en las ciudades. Así, el regreso del pequeño biplaza se convierte en una oportunidad para comprender cuánto evolucionó el lenguaje de diseño de smart.
Una nueva cara para una idea conocida
El smart #2 conserva las proporciones extremas del clásico fortwo, pero las interpreta a través de superficies más suaves. El frontal presenta dos grandes faros LED, un motivo central perforado y finas aberturas verticales. El techo oscuro y los voladizos muy cortos acentúan el pequeño tamaño del vehículo.
Detrás de este enfoque hay una idea que se remonta a los prototipos MCC Eco Sprinter y Eco Speedster de 1994, cuando el proyecto también estuvo vinculado a Nicolas Hayek, fundador de Swatch. El City-Coupé de 1998 transformó esa intuición en un producto industrial original, con paneles de colores intercambiables y una imagen casi propia de un accesorio de moda.

Los prototipos MCC Eco Sprinter y Eco Speedster datan de 1994 y anticipaban la idea de un vehículo diseñado para la ciudad: dimensiones compactas, máximo aprovechamiento del espacio, seguridad interior y estabilidad.
Con el City-Coupé de 1998, las ideas de los prototipos se plasmaron en un coche de calle: una carrocería ultracompacta, con proporciones casi de monovolumen, y la célula de seguridad Tridion en color de contraste.
Del Tridion a la tercera generación
El elemento más reconocible del primer smart fue la célula Tridion, una estructura de seguridad integrada en el lenguaje de diseño, claramente diferenciada de los paneles exteriores de la carrocería y diseñada para ser intercambiable como la correa de un reloj Swatch.
La idea general se mantuvo en la segunda generación de 2007, aunque el coche aumentó su longitud de 2,5 a 2,7 metros: la característica silueta ovalada permaneció prácticamente inalterada, pero los volúmenes más amplios y el marcado corte de los laterales transmitían una mayor sensación de solidez.
El punto de inflexión llegó en 2014 con la tercera generación, desarrollada en colaboración con Renault: el parabrisas se retrasó y apareció un capó más pronunciado, también para mejorar la seguridad de los peatones. La forma original, casi ovalada, dejaba espacio a proporciones menos extremas, al tiempo que conservaba algunas de las características distintivas del proyecto, como el hecho de que los neumáticos traseros fueran más anchos que los delanteros.
La segunda generación, lanzada en 2007, conservó la distintiva silueta ovalada y la célula Tridion en contraste, pero introdujo volúmenes más amplios, un lateral con un corte más definido y una longitud aumentada a 2,7 metros.
Con la tercera generación de 2014, desarrollada junto con Renault, el fortwo cambió significativamente sus proporciones: la aparición de un capó delantero pronunciado interrumpió la continuidad de la anterior forma ovoide.
El Tridion se mantiene, pero su lenguaje cambia
El nuevo #2, precedido por el Concept #2, conserva la célula de seguridad, ahora evolucionada en la estructura Tridion Evo, pero abandona la característica forma de C. La estructura portante ya no se muestra como un elemento gráfico independiente: el contraste de color afecta principalmente al techo, mientras que la carrocería adopta formas más continuas y convencionales.
El #2 conserva el pequeño volumen frontal introducido por la tercera generación, pero lo interpreta mediante superficies más suaves y conexiones redondeadas: el frontal adquiere así mayor protagonismo, acentuado por los grandes faros LED y el patrón perforado en la sección inferior.
La parte trasera del #2 recupera cierta originalidad gracias a los faros circulares con gráficos de luz concéntricos, mientras que las llantas de 15 o 16 pulgadas y los colores brillantes refuerzan su identidad urbana.
En el habitáculo, la transformación es aún más evidente: el salpicadero ondulado recuerda a los fortwo anteriores, pero integra instrumentación digital y una pantalla central de 10,1 pulgadas. La conexión entre los dos asientos es original, mientras que el portón trasero dividido en dos secciones hace que el acceso al maletero sea más versátil.
El salpicadero del nuevo smart #2 reproduce las características líneas sinuosas de los modelos fortwo anteriores, reinterpretándolas con superficies más limpias e instrumentación totalmente digital.
El nuevo smart #2 conserva su característico portón trasero, dividido en dos secciones: la superior se levanta, mientras que la inferior se pliega, transformándose en una práctica superficie de almacenamiento con dos posavasos.
Pequeño en una familia que ha crecido
Con tan sólo 2,75 metros de longitud, el smart #2 sigue siendo un coche en toda regla, diseñado para aparcamientos incluso de lado donde la señalización lo permite. Sin embargo, hoy forma parte de una gama que incluye modelos mucho más grandes, fruto de la colaboración entre Mercedes-Benz y Geely, con una identidad estética cada vez más orientada hacia formas suaves y superficies limpias.
Diseñado por el equipo de Mercedes-Benz y desarrollado sobre la nueva plataforma eléctrica ECA, el smart #2 prescinde de algunas de las excentricidades de sus orígenes, buscando un equilibrio entre familiaridad y modernidad. No obstante, se mantiene fiel a la característica más importante del primer smart: no pretender ser un coche pequeño como los demás, sino un coche diseñado para ser pequeño.
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